Ford-Proco
Vértigo de lodo y miel
[Nimboestatic, 2000]
Por grecia komand @ urbe 01
Cuando las estrategias creativas se encaminan a la producción
profesional independiente de música contemporánea, los
resultados
son dignos de difundirse, y en el caso de Vértigo, el nuevo
disco de
Ford-Proco, [Nimboestatic, 2000], no es fácil encontrar palabras
de
lo que encontramos en estos 13 tracks, de una calidad indiscutible,
tanto en su concepción como en su ejecución.
"Ecléctico" sonaría hueco y corto, "post rock"
sonaría fuera de
contexto, y ¿entonces? Las piezas de Vértigo de lodo y
miel, todas
ellas, documentan diversos estados de ánimo y colores musicales
subterráneos, que van desde la melodía vocal en texturas
neogóticas
en "FM road" (con la participación de Iaia Morfín en la
voz);
"Expansión naranja", espléndida pieza reverberante y
minimal en
colaboración con John Balance y Peter Christopherson, de Coil,
en un experimento electrónico barnizado de múltiples
capas, y ritmos
dub industriales, logrados con el efecto de metal percusivo que han
marcado el tribalismo de Coil.
Indudable viaje entre las posibilidades del sintetizador y la
creación de atmósferas en breakbeats de un minimalismo
bastante disfrutable,
"Tustooine", por sus excursiones en un sonido acuático
alienígena,
irreconocible, ¿qué se convierte en algo aflamencado con
una guitarra
acústica que remata el track?
Inmersión total. Tienes que escucharlo para creerlo.
Y precisamente jugando con los fundamentos del dub y los breakbeats,
este proyecto de Tijuana, integrado por Wito Lavolt y Roberto
Castañeda, logra construir en "Arkan" una piedra sonora que hace
recordar los orígenes mismos del hip-hop.
Y si de evocar se trata, ¿qué tal algo de oscuridad con
techno europeo?
El lazo es indeleble, y "Abzeichnen" es la pieza correcta, seguida de
"ssw",
un vuelo liviano y agradable, con las atmosféricas voces de Chuy
Picos,
o la brevísima sonata electrónica "Teleprompter", el
minimalismo industrial
de "Ecuación de las estrellas", por el mismo rumbo que
"Esquirla",
adicionado con la mezcla de Panóptica, y el siniestro magnetismo
de "The
butcher", continuado por un track que podría calificarse como un
homenaje
a la estática.
Y qué decir de la deliciosa balada downtempo, que recoge ritmos
latinos para
levantar el tema hacia rumbos locales, con lo cual cierra el track
final,
que es un remix Nortec de Bostich a la pieza "FM Road".
Recomendamos especialmente este disco a las inteligencias que desean
ver en
México proyectos de altura mundial, como éste.