La Tarde de B.C.  Tijuana B.C.  6 ABRIL 1994 
El sonido automotriz de la música. Ford Proco es el motor que impulsa la creación de una música nueva que se sale de los patrones del rock convencional o de la música electrónica actual. Lo suyo es una yuxtaposición de ritmos, ambientes y sonidos que apuestan al futuro con riesgo y energía, nutriéndose de imágenes ambiguamente contradictorias y que rehuyen de los estereotipos impuestos por criterios ya obsoletos en este casi fin de siglo. 

En "Fragmentos de ocio en el Hocico del Cerdo", su primera grabación editada por el sello capitalino Opción Sónica, el grupo reafirma a lo largo de sus casí cuarenta y dos minutos todo lo anterior, haciéndose ver que cualquier intento de clasificación resulta inútil. Abren el lado 0 con ese homenaje a la música planeadora de los setentas (G in tr), continúan la marcha con su respuesta a la pista de baile posindustrial (Modelo T y .COM, la primera los muestra eclécticos y la segunda, rítmicamente incisivos); 'Abzeichnen' explora el lado experimental mientras que 'Dreamless' es un acercamiento ambiental al techno de los noventas. Terminan con 'Carne radiactiva', poesía buñueliana con un tratamiento enigmático. 

En 'Oxi-Dada', tema que nos sitúa ya en el lado 1, desentierra las diatribas de Tristan Tzara para introducirnos en un minuto y fracción en un ruidoso laberinto; en 'Holograma vuelven a su vertiente bailable, en este caso más electrónica y aparece desafiante 'Garage MP', muy cercana al punk en clave darkie. 'Alebrijes' es repetitiva e hipnóticamente infantil; 'Daforette' es una especie de rumba a la Waits con un ligero toque de música sacra bajo una corrosiva estela de ruido. 'Modelo T' en su remix, es apto para volver loco a ese vecino indeseable. En las letras de Ford Proco, minimadas y surrealistas, no hay mensaje oculto ni falsos preceptos o doctrinajes baratos. Si fueran ingleses arrasarían...